La ética empresarial en los medios digitales

 

ÉTICA EMPRESARIAL Y MEDIOS DIGITALES

 

¿Sabe usted a qué se están refiriendo cuando se habla de ética empresarial en medios digitales?Probablemente usted sea una de las tantas personas que consideran que en materia de negocios, la expresión ética empresarial es una expresión difusa y más aún cuando coinciden  en una misma acción  el qué debo hacer con la rentabilidad en emprendimientos a través de medios digitales.

Y si es usted una de éstas personas, no se preocupe, pues no está solo.

Hace algunos años, el sociólogo Raymond Baumhart preguntó a los empresarios: “¿Qué significa la ética para ti?” Entre sus respuestas se encontraron las siguientes:

“La ética tiene que ver con lo que mis sentimientos me dicen que es correcto o incorrecto”.

“La ética tiene que ver con mis creencias religiosas”.

“Ser ético es hacer lo que exige la ley”.

“La ética consiste en los estándares de conducta que acepta nuestra sociedad”.

“No sé lo que significa la palabra”.

Porqué la ética es un concepto difícil de definir de manera clara cuando nos movemos en la dinámica cambiante del mundo empresarial y mucho más cuando la realidad cambia de manera instantánea mediante el uso de las nuevas tecnologías de comunicación e información en un mundo inundado de relaciones digitales.

Por ello, a pesar de que muchos, como los encuestados de Baumhart,  equiparen lo ético a los sentimientos, la religión o las leyes, ética no es nada de lo anterior, ya que lamentablemente los estándares de algunas sociedades se han visto desviados de lo que es ético gracias a proyectos políticos, religiosos, personalistas y opresores basados en todas o algunas de las opciones antes mencionadas con resultado desastrosos a lo largo de la historia.

Así que ética es en principio dos cosas: en primer lugar, los estándares de bien y mal que prescriben las conductas a los humanos en términos de derechos y obligaciones como miembros de una sociedad que debe poseer un proyecto de vida común y, en segundo lugar, se refiere a los estándares de conducta individual, que se construyen con base en valores personales razonables y fundamentados en virtudes esenciales al género humano.

Así que la ética, es desde una visión nada simplificada, una ciencia compleja acerca de lo que se debe hacer y no hacer, desde lo individual hacia lo colectivo, fundamentada en valores que se constituyen de virtudes esenciales para el enaltecimiento del género humano, y así suena bastante fácil de comprender.

Por lo que cuando hablamos de ética nos referimos a una ética del ser, que vincula directamente quienes somos, a una ética del hacer, que se refiere a aquello que debemos hacer o no conforme a nuestros valores, lo que podría parecer sencillo, pero no lo es.

Todo se complica cuando llegamos al tema de los valores como ingredientes primordiales del manual de conductas, esto debido a que en gran medida la mayoría de nosotros queremos ser éticos, hacer lo correcto, pero muchos de nuestros usos no toman la decisión correcta porque no compartimos los mismos valores, o, estamos cegados por valores no éticos como el poder, el prestigio y la riqueza.

Esto sucede a raíz de que la posición tomada sobre un tema ético dependerá de dos cosas: valores y prioridades. Los valores son bienes intangibles que consideramos importantes para nuestro sentido de quiénes somos: como el bien, la lealtad, la solidaridad, el respeto, la cooperación, etc., y se expresan en declaraciones como “mentir es incorrecto”. Éstos se desarrollan con el tiempo y en sociedad, nacen influenciados por la familia, la religión, la educación, los compañeros y, en los negocios, por la cultura corporativa.

Es por ello que en la actualidad el tema de la ética empresarial, junto a la credibilidad y la reputación han pasado de ser un tema de estudio en los programas de las universidades a un tópico de interés en las noticias mundiales a raíz de la decisión del Tribunal de Justicia de la Comunidad Europea al resolver sobre la ponderación del derecho a la protección de datos.

Así que el avance tecnológico ha puesto en el tapete de nuevo el debate acerca de los dilemas éticos y legales en un nuevo ámbito el digital, todo esto a partir de la delicada situación en que se vio envuelta la empresa Facebook ante la filtración de datos sensibles de sus usuarios y los usos indebidos de éstos por parte de la empresa Cambridge Analitics.

El resultado ha sido que tanto la  credibilidad como la reputación de  ambas empresas ha quedado en entredicho y las reacciones han ido desde el simple llamado de atención a  los usuarios  a no compartir tan ingenuamente sus datos y proteger su información hasta la estrepitosa caída del precio de sus acciones en los mercados .

Pero lo más importante es que para las autoridades de los países y la comunidad internacional se ha hecho un llamado a la regulación y la necesidad de supervisión y auditoría por un ente externo e imparcial que ha culminado con la puesta en marcha de la General Data Protection Regulation (GDPR) de la que ya antes hemos hablado en este blog, donde han tenido un papel fundamental el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (2014) cuando ha resuelto sobre el derecho a la protección de datos y el derecho a la información de los usuarios.

Lo positivo de todo esto es el llamado de atención y la búsqueda inminente de una toma de conciencia colectiva respecto al tema de la ética empresarial en áreas como la tecnología,  como se evidencia en universidades como Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), quienes este año impartirán en conjunto un nuevo curso en ética y regulación de la Inteligencia Artificial, en tanto que la Universidad de Texas recién incorporó la materia Fundamentos Éticos de las Ciencias de la Computación.

Todo esto como invitación a reflexionar respecto a las distintas aristas que tiene la innovación y sus resultados, aspirando a que ésta reflexión mueva a las generaciones por venir a mirar la tecnología desde su verdadera concepción como “no neutral” y a ver su responsabilidad más allá de la simple programación de algoritmos y soluciones automatizadas y por supuesto más allá de los objetivos empresariales.

Dejando así la oportunidad abierta en nuestro continente que no cuenta con la posibilidad de una regulación jurídica compartida en cuanto al tema, de generar iniciativas legales que promuevan el accionar responsable en cuanto al tema del uso de la información en medios digitales y propicien programas de formación en cuanto a ética de la información, información y ciudadanía y manejo de información datos, desde el ámbito empresarial hasta el ciudadano aun desde las edades más tempranas.

Sí quieres leer más de este tema:

Ética, credibilidad y reputación en la era digital

 

 

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