WhatsApp para el acompañamiento y el trabajo colaborativo en educación continua

 

 

 

 

 

 

 

 

La aparición y amplia adopción de los dispositivos móviles en la sociedad actual representa una revolución en el uso de las tecnologías de información y comunicación en todas las áreas del conocimiento.

La educación no escapa a esta realidad, la posibilidad de comunicarnos y acceder a la información en cualquier momento y/o lugar suponen una valiosa oportunidad para desarrollar y fomentar nuevos modelos didácticos de enseñanza y aprendizaje (Vásquez, 2016)

Ya es común observar como a diario usamos las herramientas  que nos ofrecen los teléfonos móviles inteligentes, en especial aquellas que nos permiten comunicarnos  con nuestra familia, amistades, compañeros y profesores. Estas herramientas de comunicación sincrónica como WhatsApp, han abierto un nuevo abanico de posibilidades en el ámbito educativo, mediante la creación de nuevos espacios para la interacción, la comunicación, la discusión, el trabajo colaborativo y la producción de conocimientos en forma rápida, efectiva y en múltiples formatos  entre los diferentes actores del proceso de enseñanza y aprendizaje. Estudios recientes muestran que tanto los modelos pedagógicos más tradicionales de la enseñanza presencial como la enseñanza a distancia mediada por los Entornos Virtuales de Enseñanza Aprendizaje (EVEA) pueden verse mejorados con el uso de estos dispositivos, dentro y fuera del recinto universitario (Ahmed & Parsons, 2013; Burbules, 2012; Fombona, Pascual y Amador, 2012; Sevillano y Vázquez-Cano, 2015; Vázquez-Cano y Sevillano, 2014;).

El contexto actual de la Educación Superior insta a las instituciones universitarias a promover una serie de competencias genéricas y específicas, donde el uso de los dispositivos móviles de forma personal, académica y profesional adquiere un destacado valor; además de suponer un enriquecimiento de la práctica educativa universitaria (UNESCO, 2013).

 

La comunicación digital y los servicios de mensajería instantánea

La comunicación digital entre grupos de estudiantes y entre estudiantes y profesores ha sido muy popular durante la última década a través de diversos canales como el correo electrónico, SMS, los grupos de Facebook, Twitter, y más recientemente WhatsApp. Calvo, Arbiol e Iglesias (2014, citados por Bouhnik y Deshen) indican que cada una de estas herramientas tiene diferentes características que influyen en su idoneidad para ser usadas con fines de aprendizaje.

En un estudio realizado por Hrastinski, Edman, Andersson, Kawnine y Soames (2014) donde se evaluaron distintos servicios de mensajería instantánea (IM), se demostró cómo los estudiantes de una escuela secundaria que recibieron apoyo académico en matemáticas a través del servicio de mensajería instantánea, fueron capaces de plantear preguntas fuera del aula de clases durante todo el proceso de aprendizaje. Se hizo evidente que una conexión personal con el maestro era preferible al uso de un foro anónimo. Gracias al uso del servicio IM, el maestro llegó a conocer mucho más a sus estudiantes y pudo brindarles ayuda personalizada y efectiva.

Otro estudio, realizado con estudiantes universitarios, donde estos se comunicaban durante y después de las clases a través del sistema  interno para el envío de SMS desarrollado por la universidad, encontró que los estudiantes tienden a hacer más preguntas y a participar más activamente a través del sistema de mensajería instantánea (Scornavacca, Huff, y Marshall, 2009).

Diferentes investigadores citados por Bouhnik y Deshen (2014) indican que el  uso de plataformas de mensajería instantánea (IM) dentro y fuera del aula de clases, fomentan el aprendizaje (Smit, 2012); estimulan a los alumnos a ser más activos en sus estudios (Cifuentes y Lents, 2011); impulsan la comunicación informal entre los estudiantes (Cifuentes y Lents, 2011; Smit, 2012); propician una mayor interacción entre estudiantes y profesores con relación al contenido del curso (Cifuentes y Lents, 2011); generan sentido de pertenencia y comunidad (Doering, Lewis, Veletsianos, y Nichols-Besel, 2008; Sweeny, 2010); (Doering et al, 2008) promueven la ruptura de barreras sociales entre profesores y estudiantes; y los estudiantes tienden a tomar más en serio las tareas cuando estas son compartidas en el grupo con el fin de impresionar a sus pares (Sweeny, 2010).

Aplicaciones móviles: WhatsApp

En los últimos años los teléfonos móviles han pasado a formar parte de nuestra cotidianidad como una herramienta importante para el trabajo, el aprendizaje y el ocio. Según datos de la UNESCO (2015) en el mundo se registraron más de 3.200 millones de usuarios de teléfonos móviles, lo que hace de estos dispositivos la modalidad de tecnologías de la información y comunicación (TIC) más utilizada en la tierra.

Los dispositivos móviles inteligentes conocidos como smartphones nos brindan un sin número de herramientas denominadas aplicaciones, que nos permiten realizar tareas que comúnmente solo se podían hacer en el computador de escritorio.  Las aplicaciones que nos permiten comunicarnos mediante el uso de recursos multimedia, se han convertido en una herramienta imprescindible para la gran mayoría de usuarios de dispositivos móviles inteligentes, debido a las posibilidades que estas nos ofrecen para el intercambio rápido de información en cualquier momento y lugar.

Una de las aplicaciones más utilizada en la actualidad es WhatsApp, esta se puede definir como una aplicación de mensajería que nos permite mediante Internet realizar llamadas y  enviar/recibir mensajes multimedia (audio, imagen, video y documentos), complementando o incluso sustituyendo otros servicios tradicionales como los mensajes cortos.

En el ámbito educativo, con WhatsApp los profesores pueden crear grupos para sus estudiantes que podrían ser considerados como un tipo de “red social simple” (Fischer, 2013). Según Church y de Oliveira (2013) entre las principales razones por las cuales muchas personas adoptan WhatsApp como su principal canal de comunicación encontramos: el bajo costo de uso de la aplicación combinada con la posibilidad de enviar un número ilimitado de mensajes, la inmediatez de la comunicación, el deseo de sentirse parte de la tendencia ya que sus conocidos han adoptado la aplicación, la capacidad para llevar a cabo una conversación con muchos amigos al mismo tiempo, formar parte de una comunidad de amigos o familiares y la sensación de privacidad en relación con otras redes sociales.

Bere (2013) indica que en un estudio realizado en una Universidad de Sudafrica, los estudiantes opinaron de forma positiva sobre el uso de WhatsApp, afirmaron que se trataba de una forma más fácil de comunicarse con sus profesores y el resto de la clase para discutir de manera productiva y fructífera sobre temas relevantes en un ambiente informal. Adicionalmente expresaron que con esta aplicación podrían aprender de forma íntima y auténtica. En general, WhatsApp se ha convertido en una plataforma compartida que mejora la accesibilidad, fomenta la cooperación, e intensifica la motivación para tomar parte activa en las tareas académicas (Chipunza, 2013).

El trabajo colaborativo

El trabajo colaborativo, en un contexto educativo, constituye un modelo de aprendizaje interactivo, que invita a los estudiantes a construir juntos, para lo cual demanda conjugar esfuerzos, talentos y competencias mediante una serie de transacciones que les permitan lograr las metas establecidas concensuadamente (Perez, 2007).

Como lo expresa Martín (2001, citado por Perez 2007), más que una técnica, el trabajo colaborativo es considerado una filosofía de interacción y una forma personal de trabajo, que implica el manejo de aspectos tales como el respeto a las contribuciones individuales de los miembros del grupo.

Autores como  Fainholc (2009) conceptualizan al trabajo colaborativo como un tipo de aprendizaje que se define por la interacción entre personas con propósitos claros de aprendizajes. Se diferencia del aprendizaje cooperativo en que la colaboración significa la producción compartida por acuerdos celebrados desde el comienzo respecto de todos los aspectos que implica un producto a lograr, mientras que en la cooperación los participantes asumen una responsabilidad especifica en la producción del producto final.

Perez (2007) nos muestra un conjunto de características que definen el trabajo colaborativo en los procesos de aprendizaje:

  • El profesor o facilitador actúa como un mediador, acompañando a los estudiantes en el proceso.
  • Las tareas son definidas por los miembros del grupo
  • Las responsabilidades para el desarrollo de las tareas son de carácter grupal e individual
  • El proceso de construir el resultado final se realiza en conjunto. No depende de la suma de esfuerzos o tareas individuales
  • La responsabilidad por el aprendizaje, es asumida por los miembros del grupo con el acompañamiento del profesor
  • El tipo de conocimiento adquirido es no fundamental, se requiere del razonamiento, cuestionamiento y discusión.

En el ámbito universitario Orellana (1999, citado por Perez, 2007) destaca que el trabajo colaborativo es una poderosa estrategia para trabajar con estudiantes universitarios, por cuanto constituye un método de instrucción en el cual se  trabaja en equipo hacia una meta común: aprender. Cada participante es responsable, tanto del aprendizaje de cada uno de los miembros del grupo, como de su propio aprendizaje. Así, el éxito de un estudiante incide en el éxito del resto de sus compañeros de equipo.

En los entornos virtuales de enseñanza y aprendizaje se utilizan un gran número de herramientas de producción y comunicación síncrona o asíncrona para lograr el trabajo colaborativo entres los participantes de un curso en línea. En plataformas de gestión de cursos en línea como Moodle, existen foros de discusión, wikis, salas de chat y otras herramientas que pueden ser empleadas para el diseño de actividades que requieran de trabajo colaborativo por parte de los estudiante y  en  donde estos puedan compartir, comunicarse y colaborar entre sí. A lo anterior, es necesario sumar las nuevas herramientas de comunicación que han aparecido con los dispositivos móviles como WhatsApp, que nos permite mantener una estrecha y rápida comunicación con pares y estudiantes, redefiniendo la dinámica para impulsar el trabajo colaborativo.

Esta herramienta potencia el trabajo colaborativo mediante las posibilidades que nos ofrece para comunicarnos y compartir información de forma rápida, fácil y en diferentes formatos. Los grupos de WhatsApp facilitan el dialogo continuo, la construcción en conjunto, el aprendizaje grupal con el acompañamiento del profesor y la resolución de problemas, dudas e inquietudes por parte de la comunidad de aprendizaje. Minimizan la deserción, ya que el estudiante en línea se siente parte activa de una comunidad que lo motiva y acompaña constantemente en su proceso de aprendizaje.

Colaboración Efectiva

De acuerdo a Collazos, Guerrero y Vergara (2001), la colaboración solamente podrá ser efectiva si hay una interdependencia genuina entre los estudiantes que están colaborando. Esa dependencia genuina se puede describir como: 1) La necesidad de compartir información, llevando a entender conceptos y obtener conclusiones, 2) La necesidad de dividir el trabajo en roles complementarios y 3) la necesidad de compartir el conocimiento en términos explícitos.

Para lograr una verdadera colaboración efectiva se hace necesario cambiar los roles de los protagonistas del proceso de enseñanza y aprendizaje. En este esquema, el estudiante debe comprometerse y responsabilizarse de su proceso de aprendizaje, autoregulandose, gestionando su tiempo, manteniendo la motivación por aprender y entendiendo que el aprendizaje es social. Por lo tanto, debe ser “abierto” a escuchar las ideas de los demás, a articularlas efectivamente, con empatía y manteniendo una mente abierta para conciliar con ideas contradictorias u opuestas.

En cuanto a los profesores, estos deben asumir diversos roles de acuerdo a las circunstancias y situaciones, ya sea como mediador cognitivo, instructor y/o diseñador instruccional. El profesor como mediador cognitivo, no debe influir sobre el aprendizaje del estudiante diciéndole qué hacer o cómo pensar, sino que por el contrario, su responsabilidad es llevarlo al eje principal del pensamiento. Como diseñador instruccional, el profesor se encarga de definir las condiciones iniciales del trabajo, planear los objetivos, definir las unidades temáticas y los conocimientos mínimos que deben ser adquiridos. Mientras que como instructor, las actividades que realiza son similares a los modelos de educación tradicional, ya que le corresponde explicar la tarea, describir la estructura cooperativa, indicar las habilidades sociales requeridas, monitorear, intervenir cuando sea necesario, evaluar y procesar.

Referencias

Bere, A. (2013). Using mobile instant messaging to leverage learner participation and transform pedagogy at a South African University of Technology. British Journal of Educational Technology, 44(4), 544561.

Bouhnik, D., & Deshen, M. (2014). WhatsApp goes to school: Mobile instant messaging between teachers and students. Journal of Information Technology Education: Research, 13, 217-231.

Chipunza, P. R. C. (2013). Using mobile devices to leverage student access to collaboratively-generated resources: A case of WhatsApp instant messaging at a South African University. International Conference on Advanced Information and Communication Technology for Education (ICAICTE 2013).

Church, K., & de Oliveira, R. (2013). What’s up with whatsapp? Comparing mobile instant messaging behaviors with traditional SMS. Proceedings of the 15th International Conference on Human-computer Interaction with Mobile Devices and Services (pp. 352-361). ACM.

Fainholc, Beatriz. (2009). Diccionario práctico de tecnología educativa. Buenos Aires: Alfagrama.

Fischer, Y. (2013). “The Facebook is dead – long live WhatsApp”. De Marker. Recuperado de http://www.themarker.com/technation/1.2126492

Hernández, R., Fernández, C., & Baptista, P. (2010). Metodología de le investigación (5ta ed.). México D.F.: McGraw-Hill Interamericana.

Kemmis, S y Mc Taggart, R. (1988) Cómo planificar la investigación-acción.  Barcelona : Laertes, D.L.

Lopez, D. (2000) PROMOVER LA REGULACIÓN DEL COMPORTAMIENTO EN TAREAS DE APRENDIZAJE COOPERATIVO EN LÍNEA A TRAVÉS DE LA EVALUACIÓN. RIED v. 14: 1, 2011, pp 161-183

Orellana, A. (1999). Aprendizaje Colaborativo. Recuperado de http://www.equiposinergia.com/bol10-aprendizaje20colaborativo.php

Pérez, M. M. (2007). El trabajo colaborativo en el aula universitaria. Revista de Educación, 13(23). Recuperado de http://goo.gl/g7lLA8

Vázquez Cano, E., Sevillano García, M. L. y Fombona Cadavieco, J. (2016). Análisis del uso educativo y social de los dispositivos digitales en el contexto universitario panhispánico.

UNESCO (2015). Directrices de la UNESCO para las políticas de aprendizaje móvil. Recuperado de  http://goo.gl/glVj3o

Zañartu, L. (2013) Aprendizaje colaborativo: una nueva forma de Diálogo Interpersonal y en Red. Colombia Aprende. Recuperado de: https://goo.gl/Nx4vmn

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